Se hace esperar. Remolonea como un gato al sol deleitándose al no hacer nada en absoluto. Esa sensación de ansiedad te atrae y hace más larga la espera.
Fuera de valoraciones sobre la paciencia y sus menesteres la espera es excitante. Darle tiempo a tu pensamiento para imaginar mil posibles acontecimientos, ilusionándose con aquellos más atractivos, aumentando el deseo de que llegue el momento de tirar de la cinta para abrir la caja y descubrir finalmente todo aquello por lo que tanto llegaste a sufrir y en lo que no pudiste dejar de pensar por más que lo intentaste.
La confianza se hace de rogar, las vacaciones, los resultados, esa comida que está en el horno... vale la pena.
lunes, 29 de abril de 2013
domingo, 28 de abril de 2013
Seize
ce jours là je vais bien me souvenir du chiffre seize alors que c'est pas mon chiffre porte bonheur, mais aujourd'hui grâce a ce chiffre j'ai découvert pas mal de chose, pas mal de sensation, qui c'est la vie nous réserve toujours de belles surprises peut être qu'il deviendra mon chiffre porte bonheur.
sábado, 27 de abril de 2013
Sin dedicatorias
Puede que te sorprendan los medios, el idioma, la situación. Puede que te sorprendan tantas cosas... Mereces todo, no será esta la primera vez que te lo digo, posiblemente tampoco la última.
El aprendiz escuchó con atención al maestro pero no llegó a comprender todas las metáforas que generaba el anciano. Ante esto pidió otra explicación y el maestro le ofreció un melocotón. Le dijo si lo quería lavado, con respuesta positiva. Le dijo si lo quería pelado, con respuesta positiva. Le dijo si lo quería cortado, con respuesta positiva. Le dijo si quería que lo comiese por el...
La alegría puede ser debida al sol y al brillo que desprende. La alegría puede ser debida a la lluvia y su vivacidad. La alegría puede ser debida a la luna y su misterio. La alegría puede ser debida al viento y su fortaleza. La alegría puede ser debida a la montaña y su dureza. La alegría puede ser debida al mar y su soledad. La alegría puede ser debida al campo y su tranquilidad. La alegría puede ser debida al río y su melodía. La alegría puede ser debida a la nieve y su pureza. La alegría puede ser debida a la tormenta y su peligrosidad. La alegría puede ser debida a esa minúscula e imperceptible partícula que inunda la mente y da brillo a la mirada, esa mirada que no deja dormir.
Los ojos reflejan el agua que se ve desde la ventana, solo quieren sentirla... otra vez.
Una persona sin palabra no tiene respeto hacia sus semejantes. Tus valores muestran tu grado de sociabilidad, tus posibilidades de aceptar y valorar otras personas diferentes a ti.
Por mucho que identifiques y critiques defectos ajenos, lo único que puedes modificar es tu comportamiento, tu actitud y tu disposición. Si ellos se equivocan en facetas donde tu también pecas, deberás sellar tus labios y morirte de rabia al saber que ellos sienten lo mismo contigo.
La impuntualidad es reflejo del egoísmo. Saber escuchar debería ser obligatorio.
Por mucho que identifiques y critiques defectos ajenos, lo único que puedes modificar es tu comportamiento, tu actitud y tu disposición. Si ellos se equivocan en facetas donde tu también pecas, deberás sellar tus labios y morirte de rabia al saber que ellos sienten lo mismo contigo.
La impuntualidad es reflejo del egoísmo. Saber escuchar debería ser obligatorio.
viernes, 26 de abril de 2013
Vuelves a llegar a un lugar indescriptible, donde tus manos se vuelven poderosas y puedes controlar todo.
Vuelves a llegar a la posición justa, donde todo se vuelve agradable y los sonidos vuelven a inundarlo todo a su paso, torrente imparable que no tiene fin.
Vuelves a llegar con tus manos de pianista controlando la situación, moviéndose como por el teclado, ligeros y sin dudas los dedos se dirigen precisamente a su posición sin necesidad de ningún otro sentido ni guía.
Vuelves a llegar y ahora no te gusta... mira que eres caprichosito.
jueves, 25 de abril de 2013
Errores
Me enfado.
Entro en un estado de tensión interna y activo totalmente mi mente para que pueda controlar mi cuerpo.
Me enfado muchísimo cuando me equivoco, cuando no sigo mi instinto. Todo se oscurece y mi mente se nubla, aparece ese perturbado original y pretende controlarlo todo y hacerlo más fácil.
Me enfado de manera inmisericorde cuando sigo recomendaciones que se ciertamente que son erróneas, me siento débil, me frustra no controlar mi destino.
Me enfado hasta límites que ni la persona que más me conoce en el mundo creería. No soporto esa sensación de derrota, de estupidez.
Me indigno conmigo mismo y no quiero saber de nadie, me encierro en mi odio para escarmentar de todos los pecados cometidos, por todas las veces que la boca se abre para decir estupideces, por todas las decisiones externas.
Me siento tan mal que el odio me ciega y me atrae hacia temores insospechados en la más recóndita soledad de mi alma.
Y todo esto bañado con una fina capa de delicadeza y tranquilidad que hace pasar inadvertidos todos mis temores hacia mi propia personificación de pensamientos compactos.
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